Territorio Havaianas
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UNA NOCHE DE CINE

Mes de noviembre. Viernes tarde. Tiempo desapacible. Fuera lleva un rato lloviendo sin parar y no tiene pinta de que se vaya a arreglar. Dentro, una pareja contempla la lluvia tras el cristal. Suena un móvil.

- Hola, ¿qué tal? ¿Qué hacéis?
- No mucho. Mirar por la ventana. No para.
- Ya, nosotros igual; queríamos salir a cenar pero se nos han quitado las ganas.
- Normal, nosotros pensábamos ir al cine pero con este tiempo da pereza. Se me está ocurriendo una idea...

Media hora más tarde un grupo de amigos charlan relajadamente en torno a una mesa llena de trozos de pizza, ensaladas y vasos a medio beber.

- ¿Queréis que os enseñe las fotos de la boda?
- No te pases. Ya estuvimos, ¿o no te acuerdas? Además están todas en tú facebook.
- ¿Y si vemos una serie? A mí me falta la última temporada de 'Juego de Tronos', cuando el protagonista...
- ¡Calla que no la he visto! ¡Spoilerrrr!
- ¿Vemos una peli?
- Mejor. Hagamos una.
Diez minutos después, nuestro grupo está poniendo a prueba su grado de cinefilia y su facilidad para la mímica. Es un clásico, todos lo hemos hecho alguna noche de invierno.

Te pones la mano en la boca y respiras fuerte. Estiras el brazo y simulas que llevas una espada... ¿láser tal vez?

Otra. Haces el gesto de que hace frío. Mucho frío. Pero mucho, mucho; y de pronto empiezas a moverte como si estuvieras en un mundo mágico haciendo muñecos de nieve.

La última: Un dedo. Te señalas. Haces el gesto de estar cachitas y subes un brazo arriba, con el puño por delante, el otro abajo, y te lanzas a volar como si fueras un... ¿superhéroe?

No podemos negarlo, el cine forma parte de nuestras vidas. También en Havaianas sentimos pasión por el séptimo arte. De hecho, nos gusta tanto el cine, que tenemos modelos de chanclas de todos los géneros y para todos los públicos: ¿eres un fan de las películas de superhéroes y villanos? ¿Te sientes a veces como una princesa? O, mejor aún, ¿te ves surcando la galaxia en una nave espacial? Seguro que alguna vez has pronunciado la célebre frase: “Yo soy tu padre”. Y así hasta el infinito y más allá... ¡Si hay hasta unas Havaianas con palomitas!

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